
Si se siente triste o con desesperación ante las dificultades que le está presentando la vida, vuelva su mirada a Dios y sobre todo a su Hijo Jesucristo.
Cuénteselo todo a él; cuente con él, pues Jesucristo es el Amigo que nunca nos falla.
Ánimo, si acogemos su mandato del amor, no caminamos en soledad.

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